NO CAIGAS EN LA TRAMPA DE LA OFENSA

I Por: @mrcesos I

Photo by Lukas on Pexels.com

La esperanza de todo creyente es la eternidad que tendrá junto a Dios después de la vida terrenal. Jesús les dijo a sus discípulos que les prepararía un lugar en el cielo y esa palabra la heredan los que caminan en Él hacia el Padre y esperan su segunda venida. Sin embargo, Jesús también hizo una advertencia sobre los últimos tiempos: Muchos se apartarán de mí, se traicionarán unos a otros y se odiarán. Aparecerán muchos falsos profetas y engañarán a mucha gente. Abundará el pecado por todas partes, y el amor de muchos se enfriará; pero el que se mantenga firme será salvo, Mateo 24:10-13 (NTV). 

Porque si ustedes se odian unos a otros, son asesinos, y ya saben que ningún asesino puede tener la vida eterna, 1 Juan 3:15 (TLA).

 

La causa de esos sucesos tiene nombre propio: la ofensa. Esa palabra proviene del término griego skándalon, que puede referirse a una trampa para atrapar animales o a llevar a una persona hacia el fracaso o la ruina. Precisamente así opera la ofensa en el corazón. Es un sentimiento de rechazo y prevención frente a alguien que, conscientemente o no, te ha hecho daño; es una herida que se va pudriendo hasta amenazar todas tus relaciones, incluso la que tienes con Dios. tutiendacristiana.com te señalará algunas claves para que analices el estado de tu corazón y empieces a liberarlo de la ofensa.

 

¿CÓMO IDENTIFICAR UN CORAZÓN OFENDIDO?

Revisa si tienes sentimientos negativos contra otras personas, especialmente cercanas o figuras de autoridad. Tal vez no te guste lo que descubras, porque así como dijo el pastor Benjamín Núñez de International House of Prayer (IHOPKC) o Casa de Oración Internacional en español, la amargura es como el mal aliento: “todos saben que lo tienes, menos tú”. También pregúntate si el sarcasmo, la queja y las respuestas amargas son parte de tus conversaciones; analiza si la desesperanza se ha apoderado de tu mente y si el gozo de mantener una relación con Dios ha disminuido o incluso desaparecido. Esas son señales claras. 

Además, ten en cuenta que un corazón ofendido levanta fortalezas a su alrededor para no ser herido de nuevo, pero estas lo atormentan constantemente porque son contrarias al conocimiento de Dios, explica el escritor John Bevere. Piensa si tiendes a alejarte de los demás... ¿Por qué no te gusta que te den órdenes?, ¿por qué no quieres que te cuestionen? Recuerda que la opinión de personas que te aman es necesaria para que te confronten. Aquel que se aísla busca su propio deseo y está en contra de todo buen consejo, Proverbios 18:1 (NBV).

OBJETIVO DEL ENEMIGO

Satanás quiere herir a las personas mediante la injusticia, usa todo a su alcance para sembrar la ofensa en el corazón herido y aislarlo. como una jauría de lobos que dispersa al rebaño para que la oveja herida no pueda defenderse. También busca romper la relación entre Dios y los creyentes por cualquier medio, uno de ellos es causando división y odio entre la iglesia. “Cuando odias a tu hermano no sientes amor por él, en realidad no sientes nada”, dice Bevere.

Leé aquí:  El tesoro de la vida Espiritual

La indiferencia es indolencia, es como el enemigo desconecta a las personas y hace que su amor por los demás se enfríe hasta que poco a poco se alejen también de Dios. Detrás del odio está un corazón roto por la ofensa, que es capaz de traicionar y poner en riesgo sus relaciones porque solo le preocupa su beneficio o protección. Quien experimenta esto, seguramente cayó en la trampa de la ofensa, permitió que creciera y su mente se llenara de argumentos en contra de su amigo, iglesia, pastor o de Dios. Ahora tiene juicios y reproches a la orden del día. 

REALIDAD ESPIRITUAL ACTUAL

La iglesia vive en tiempos de ofensa: el mundo ataca la fe, desafía libremente la Palabra de Dios y ve con buenos ojos prácticas o ideas equivocadas como el divorcio, el aborto, la infidelidad o la homosexualidad. Pero en momentos de oscuridad, la luz debe brillar. ¿Te has preguntado qué pasará cuando un asesino, un adúltero, un violador o un transgénero llegue a tu congregación?, ¿lo amarás y lo vas a discipular?

La iglesia tiene la oportunidad de derramar gracia sobre quienes ofenden, su misión no es juzgar sino amar como Dios nos ha amado. No es momento de responder a la ofensa con un gesto de rencor, sino de servir, amar y perdonar, porque ...cuando abundó el pecado sobreabundó la gracia, para que así como el pecado reinó para traer muerte, también la gracia reine por justicia para darnos vida eterna mediante Jesucristo nuestro Señor, Romanos 5:20-21 (RVC)

EL CORAZÓN DE JESÚS

Según la parábola de las 10 vírgenes de Mateo 25, en los últimos tiempos, cerca a la llegada del Novio, el mundo y el enemigo intentarán distraer los corazones con ofensas y creencias contrarias al amor de Dios, convirtiéndolos en tierra fértil para el engaño. Todo aquello “excusará” un mal actuar basado en reclamar derechos. Mantener una ofensa incrustada en el alma impide brindar amor a otros, en especial si no se tiene la convicción de que ese es el camino para traer el reino de Dios a la tierra.

Pero Jesús vino a soportar la más grande de todas las ofensas: murió en una cruz para salvarnos de la muerte eterna, dejar un legado de amor y perdón, mostrarnos el camino de la unidad en Él y mantener a su novia, la iglesia, sin mancha. La unidad es lo que permite que como iglesia nuestras oraciones y actos de fe tengan poder sobre las tinieblas, la luz deslumbrante del amor hace desaparecer a la oscuridad más profunda y uno de los actos más grandes de amor es el perdón, así lo demostró Jesús perdonando a sus victimarios.

Photo by pixabay on Pexels.com

Photo by Pixabay on Pexels.com

Porque Dios no envió a su hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él, Juan 3:17 (NBLA). El corazón de Jesús nos habla de renunciación, de despojarnos de nuestras posiciones. y derechos para permitir que la ofensa desaparezca y de esta manera el poder restaurador de la palabra sane todo lo que el odio y el rencor haya dañado en nuestro interior.

¿CÓMO EVITAR CAER EN LA OFENSA?

  1. El pastor Andrés Corson recomienda orar contínuamente para soportar la ofensa y la traición sin que dañen nuestro corazón: “cuando Jesús bajó del Monte de los Olivos y fue entregado por Judas, lo llamó amigo. Esto solo puede salir de un corazón que ha perdonado y sacado el veneno”.
  2. Entender que en nuestra humanidad todos pecamos, entregar a Dios lo que nos hizo daño y ofendió. “Dios no nos ha llamado a ser críticos de pies, sino lavadores de pies”, Itiel Arroyo.
  3. Ejercitarnos en el perdón hasta tener un “pellejo duro”, dice el pastor Andrés.
  4. No permitir que la ofensa crezca y dé fruto, aclarar cualquier malentendido. En palabras del pastor Núñez, “no tengas miedo de tener conversaciones difíciles”.
Dejar de ver a la persona y fijar la mirada en Jesús para restaurar la relación y la presencia de Dios en la vida propia