Mucho gusto, Espíritu Santo 

Anhelar lo que experimentaron hombres como Gedeón, Ezequiel y Jesús: El Espíritu vino sobre mí. 


Querer revivir Pentecostés: Todos los presentes fueron llenos del Espíritu Santo


Temer lo que le pasó a Saúl: El Espíritu del Señor se apartó de él.


Orar como David: ¡No me quites tu Santo Espíritu!


Creer la promesa de Jesús: ¡El Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!


Estos son síntomas de que anhelas al Espíritu de Dios. 


¿Quién es Él? ¿Dónde vive? ¿Qué busca de nosotros? ¿Cómo podemos acercarnos más? 


Antes de conocer algunas respuestas, toma unos minutos para invitarlo a leer contigo y revelarse. A su manera, aceptará tu invitación y te contestará: “Mucho gusto, soy el Espíritu Santo”. 



Es una persona 

Pensamos que el Espíritu Santo es una paloma porque fue la forma que tomó al descender en el bautismo de Jesús. Creemos que es fuego porque recordamos las llamas sobre la cabeza de los discípulos el día de Pentecostés. Pero no es ni una paloma ni fuego, ni alguna cosa, es una persona de la divinidad. Tan Dios como el Padre y el Hijo. 


En palabras del pastor Cash Luna, el Espíritu Santo no es “algo” sino “alguien”. “Embriaga como vino, pero no es vino, unge con aceite, pero no es aceite, se siente como un soplo, pero no es viento, y nos llena con ríos de vida, pero no es agua, el Espíritu Santo es una persona divina, no natural”.


No es un poder, una energía o una influencia. “Es la persona más bella, más preciosa, más amorosa en la tierra. Igual que yo, puede sentir, percibir y responder. Se duele. Tiene la habilidad de amar y la habilidad de odiar. Habla y tiene su propia voluntad”, escribe el evangelista Benny Hinn en ¡Buenos días, Espíritu Santo! 


Podemos decir que el Espíritu es una persona porque tiene intelecto: … Su Espíritu investiga todo a fondo y nos muestra los secretos profundos de Dios, 1 Corintios 2:10 (NTV). Tiene voluntad: Es el mismo y único Espíritu quien distribuye todos esos dones. Solamente él decide qué don cada uno debe tener, 1 Corintios 12:11 (NTV). Tiene emociones: No entristezcan al Espíritu Santo de Dios con la forma en que viven…, Efesios 4:30 (NTV).


Es parte de la Trinidad, pero no ocupa el tercer puesto. “El Espíritu Santo es tan importante como el Padre o el Hijo, siendo los tres uno solo. Al interpretar que el Espíritu es la tercera persona de la Trinidad, en su subconsciente la gente le da el tercer puesto en importancia sin ser así”, asegura Cash Luna en su libro En honor al Espíritu Santo. El pastor dice que no podemos tener una buena relación con Él si no le damos la importancia que merece: “Tu comunión con el Espíritu Santo será mejor cuando lo valores como la divina persona que es”.

El Espíritu Santo no es “algo” sino “alguien”. “Embriaga como vino, pero no es vino, unge con aceite, pero no es aceite, se siente como un soplo, pero no es viento, y nos llena con ríos de vida, pero no es agua, el Espíritu Santo es una persona divina, no natural”.

Benny Hinn recuerda que en el momento en que se dio cuenta de que el Espíritu Santo era Dios y comenzó a adorarlo y tratarlo como tal, su vida comenzó a cambiar: “Ya no vi más al Espíritu Santo como menor, más débil, un ser nebuloso parado en un rincón. Ahora no solamente Dios el Padre y Dios el Hijo reciben mi adoración. Ahora adoro a un Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo”.


Nos desea

Cash Luna oraba para que el Espíritu Santo se manifestara en sus reuniones, hiciera descender su poder y tocara a la gente. Un día el Espíritu Santo le dijo: “Hoy descenderé con mi poder no porque la gente me anhele, sino porque es mi anhelo hacerlo”. Y agregó: “Muchos han enseñado que deben anhelarme, pero pocos han comprendido cuánto los anhelo a ellos. En la comunión entre dos personas, el anhelo es mutuo y no hay deseo más grande que el mío por ustedes”. 


Si deseamos al Espíritu Santo, Él nos desea aún más: “Te anhela más de lo que tú podrías anhelarlo en toda tu vida. El Espíritu Santo ansía que le busques, que apartes tiempo para estar con Él a solas, sin nadie más alrededor”, dice el autor de En honor al Espíritu Santo y No es por vista. “La unción que recibes de Él no es producto de lo que hagas por obtenerla, sino de su intenso deseo de dártela”.


Santiago 4:5 (RVR1960) lo cita así: ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Él nos desea tanto que se hace accesible: Ahora todos podemos tener acceso al Padre por medio del mismo Espíritu Santo gracias a lo que Cristo hizo por nosotros, Efesios 2:18 (NTV). 


Como profetizó Joel: En los últimos días —dice Dios—, derramaré mi Espíritu sobre toda la gente. Sus hijos e hijas profetizarán. Sus jóvenes tendrán visiones, y sus ancianos tendrán sueños, Hechos 2:17 y Joel 2:28 (NTV). 


Vive dentro de nosotros

El Espíritu Santo no solo está en la iglesia o eventos. No es un interruptor que prendemos y apagamos los domingos. Él vive en nosotros: ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?, 1 Corintios 3:16 (NVI). Él decidió morar en nuestro interior.

Romanos 8:11 (NTV) dice: El Espíritu de Dios, quien levantó a Jesús de los muertos, vive en ustedes; y así como Dios levantó a Cristo Jesús de los muertos, él dará vida a sus cuerpos mortales mediante el mismo Espíritu, quien vive en ustedes.

Dios el Hijo no está en la tierra. Dios el Padre no está en la tierra. Ambos están en el cielo, pero el Espíritu Santo está aquí, habitando en nosotros. En Juan 16:7 (TLA) Jesús les dijo a sus discípulos: En realidad, a ustedes les conviene que me vaya. Porque si no me voy, el Espíritu que los ayudará y consolará no vendrá; en cambio, si me voy, yo lo enviaré. 


Ahora, el Espíritu es la garantía de las promesas de Dios: … Cuando creyeron en Cristo, Dios los identificó como suyos al darles el Espíritu Santo, el cual había prometido tiempo atrás. El Espíritu es la garantía que tenemos de parte de Dios de que nos dará la herencia que nos prometió y de que nos ha comprado para que seamos su pueblo..., Efesios 1:13-14 (NTV). 


Ama la comunión 

El apóstol Pablo escribió en 2 Corintios 13:14 (NTV): Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes. Experimentamos la gracia de Jesús cuando entendemos su sacrificio en la cruz, experimentamos el amor del Padre al reconocer que dio a su Hijo y experimentamos la comunión del Espíritu cuando nos relacionamos con Él.  


Benny Hinn menciona al menos seis significados de la comunión según las Escrituras: presencia, compañerismo, participación, intimidad, amistad y camaradería. 


Los apóstoles aprendieron a tener ese tipo de relación: Al Espíritu Santo y a nosotros nos ha parecido bien…, escribieron a los creyentes en Antioquia, en Hechos 15:28 (TLA). Ellos ni siquiera hacían una carta solos. El Espíritu Santo los instruía, les decía dónde ir y dónde no. De eso se trata andar en el Espíritu (Gálatas 5:16, 25 RVR1960): al unísono, uno con Él, conectados, en comunión. 


Quiere llenarnos

El Espíritu Santo no quiere habitar en un pedazo nuestro o en ciertas áreas, quiere llenarnos por completo, como en Pentecostés: Y todos los presentes fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otros idiomas, conforme el Espíritu Santo les daba esa capacidad, Hechos 2:1-4 (NTV). 

“¿Cómo eres guiado por el Espíritu? Te familiarizas con su voz. La reconoces. Respondes a ella. Y mientras más comunión tienes con Él, más profunda llega a ser la relación”

 

Efesios 5:18-19 (NTV) dice: No se emborrachen con vino, porque eso les arruinará la vida. En cambio, sean llenos del Espíritu Santo cantando salmos e himnos y canciones espirituales entre ustedes, y haciendo música al Señor en el corazón


Ser llenos no se refiere a una experiencia única sino a una relación continua que afecta nuestra vida, empezando por nuestra forma de pensar: Los que están dominados por la naturaleza pecaminosa piensan en cosas pecaminosas, pero los que son controlados por el Espíritu Santo piensan en las cosas que agradan al Espíritu, Romanos 8:5 (NTV).


Otra muestra de que estamos llenos del Espíritu es que somos guiados por Él: Pues todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios, Romanos 8:14, (NTV). “¿Cómo eres guiado por el Espíritu? Te familiarizas con su voz. La reconoces. Respondes a ella. Y mientras más comunión tienes con Él, más profunda llega a ser la relación”, explica Benny Hinn.


El Espíritu Santo les impidió a Pablo y Silas predicar la Palabra en las provincias de Asia y Bitinia, como relata Hechos 16:7 (NTV). Ellos estaban en sintonía con la voz de Dios. Durante el mismo viaje, el Espíritu, por medio de una visión, le mostró a Pablo un hombre de un país lejano que le rogó: ¡Ven aquí a Macedonia y ayúdanos! Pablo salió enseguida, concluyendo que Dios lo estaba guiando a predicar allí.


El Espíritu Santo nos habla de muchas maneras. Una es a través de nuestra conciencia, como el mismo Pablo da a entender en Romanos 9:1 (PDT): Soy seguidor de Cristo, el Espíritu Santo guía mi conciencia y me dice que no estoy mintiendo. Romanos 8:16 (RVR1960) muestra que El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.


Quiere empoderarnos

Después de que Cristo fue bautizado en agua, escuchó la voz del Padre desde el cielo, vio al Espíritu venir sobre Él en forma de paloma y venció las tentaciones de Satanás, Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor, Lucas 4:14 (RVR1960). Es decir que la fama de Jesús creció por el poder del Espíritu Santo.


Ese poder trascendió más allá de la fama: Y saben que Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder. Después Jesús anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que eran oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él, Hechos 10:38 (NTV). 


Jesús les advirtió a sus discípulos que necesitaban poder divino para llevar a cabo su ministerio: Ahora enviaré al Espíritu Santo, tal como prometió mi Padre; pero quédense aquí en la ciudad hasta que el Espíritu Santo venga y los llene con poder del cielo, Lucas 24:49 (NTV)


En Hechos 1:8 (NTV) les dijo: Recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.

La Biblia dice que Él ora por ti 'con gemidos indecibles'. Y cuando tú empiezas, sientes que tus cargas son quitadas


El ministerio de los apóstoles fue seguido por muchas señales y prodigios (Hechos 5:12-14 RVR1960). Como resultado, los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres. Su efectividad dependió del Espíritu:  Porque nuestro evangelio les llegó no solo con palabras, sino también con poder, es decir, con el Espíritu Santo y con profunda convicción..., 1 Tesalonicenses 1:5 (NVI). 


Benny Hinn asegura que “la razón de que la iglesia y tantas personas en ella hayan sido derrotadas es que han ignorado a la persona más poderosa en el universo, el Espíritu Santo: No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, Zacarías 4:6 (NTV)”.


El poder del Espíritu Santo también nos capacita para vivir en santidad. Según Cash Luna: “No podemos ser transformados sin su presencia. Dios nos llena esperando convertirnos en portadores de su santa unción a donde vayamos. Él nos da su Espíritu no porque seamos santos, sino para que lleguemos a serlo. Sin su presencia es imposible alcanzar la santidad”. Ezequiel 36:27 (NTV) promete: Pondré mi Espíritu en ustedes para que sigan mis decretos y se aseguren de obedecer mis ordenanzas.


Quiere enseñarnos los secretos de Dios

“Cuando no buscas intimidad con el Espíritu pierdes muchas bendiciones, pero sobre todo, dejas de conocer lo más profundo del carácter y el corazón de Dios. Para conocer al Padre es necesario tener comunión con su Espíritu. Él escudriña tanto el corazón de Dios como el nuestro y los hace uno solo”, afirma el pastor Cash Luna.


1 Corintios 2:10-11 (NTV) revela que … Su Espíritu investiga todo a fondo y nos muestra los secretos profundos de Dios. Nadie puede conocer los pensamientos de una persona excepto el propio espíritu de esa persona y nadie puede conocer los pensamientos de Dios excepto el propio Espíritu de Dios


Jesús dijo que cuando viniera el Espíritu de verdad, Él no hablaría por su propia cuenta, sino que nos diría lo que oiría del Padre y nos contaría lo que sucedería en el futuro (Juan 16:13 NTV), y lo que el Padre nos hubiera concedido (1 Corintios 2:12 RVR1960).


“Tú preguntas, '¿cómo comienzo?'. Realmente es muy simple. Puedes comenzar diciendo: 'Espíritu Santo, ayúdame a orar ahora'. Eso es exactamente lo que Él desea que hagas. La Biblia dice que Él ora por ti 'con gemidos indecibles'. Y cuando tú empiezas, sientes que tus cargas son quitadas. Tendrás un compañero de oración que te guiará directo al trono de Dios”, Benny Hinn.