Edyah Barragán Rindiendo el control para encontrar el Camino

Autores: Alejandra Morales - Guillermo Pena Quimbay - Daniela Bonilla

Lo que hace tan especial a Edyah Barragán es que es completamente normal. Muchos de sus seguidores asumen cosas erróneas sobre ella, como que viene de una familia adinerada, que es ocupadisima, que nunca se equivoca o que es una de esas influencers fitness muy disciplinadas, pero no. Es verdad que tiene más de 200 mil seguidores en instagram y rebasa los 500 mil suscriptores en su canal de YouTube, pero ella ha determinado que los likes, views y followers, no son el todo de su vida y eso en verdad es raro. 

Nació en Estados Unidos, pero sus padres son mexicanos por eso suele mezclar ambos idiomas al hablar, tiene  25 años y es la típica metódica con un proceso ordenado para todo lo que hace, incluso admite que necesita apilar los platos antes de lavarlos; pero aun con todas sus organizadas agendas, en las que traza el paso a paso de cada proyecto de su vida, Edyah se perdió en la búsqueda de la razón de su existencia y trató de perseguir la cima de un éxito aplaudido por muchos en las plataformas las comunicaciones y la música.

Cuenta en su libro, Encontrando el camino, que de no ser por la misericordia de Dios, a quién se rindió genuinamente en 2015, no estaría hace cinco años trabajando en las redes sociales, compartiendo los aprendizajes de su jornada de fe. Terminó su carrera de Teología en 2018, lo cual ha sido de gran ayuda para que los temas que trata en su canal tengan una base sólida de conocimiento bíblico, algo que cree que es indispensable para todo creyente, aunque no todos tengan el título universitario en teología. 
Tiene sueños todas las noches y si por ella fuera comería pizza diariamente. Edyah es muy activa, cuando no está editando, grabando o escribiendo, está en algún programa de su iglesia local, compartiendo con su familia o en algún plan con sus amigos, pero también valora mucho los momentos a solas y en silencio, como las madrugadas en las que puede escuchar a los pájaros cantando mientras lee su Biblia o los días lluviosos en los que puede disfrutar de un dark chocolate o un mango con tajín.

Lee hasta el final la conversación que tuvimos con esta influencer, una seguidora de Jesús que comparte en redes sociales su honesta búsqueda del camino.

¿Cuál es la transformación más grande que Dios ha hecho en tu carácter?

Ha hecho muchas, pero la gran mayoría han sido sobre humildad, porque es fácil llegar a pensar “lo estoy haciendo para Dios, lo estoy haciendo para su gloria” pero luego Él confronta, especialmente en el mundo de las redes sociales, instagram, likes, followers; y te dice “¿realmente estás viviendo en humildad en cada área de tu vida?” Y a veces pensamos que somos humildes porque no nos creemos mucho pero lo cierto es que no depender de Dios, ya es fallar en nuestra humildad. He sido confrontada muchas veces para saber que en ocasiones “por ahí no es” y que me reenfoco constantemente porque todo consiste en Él, es para Él y por Él.

¿Qué consejo le podrías dar a nuestros lectores para luchar contra el egoísmo y egocentrismo?

Entre más genuinamente busquemos a Dios, más llegarán a caer las barreras que nos ponemos. Es complicado no querer compararse con otros, más en las redes, pero Dios es tan bueno y soberano que no nos deja quedarnos atorados en el camino y algo que especialmente me ha estado ayudando muchísimo en los últimos meses, ha sido el recordar lo que Jesús hizo por mí en aquella cruz; que nada se trata de mí, que lo único que yo merecía era la muerte, solo que Dios me extendió su gracia y tengo salvación por Cristo. 

¿Cómo haces para permanecer en tu tiempo con Dios teniendo tantas cosas por hacer?

Todo se trata de prioridades. Es muy fácil caer en eso de “es que ahorita no tengo tiempo para leer la Biblia” o “es que ahorita no tengo tiempo para orar” y hoy me levanté y en mi mente dije “voy a hacer todo lo que tengo que hacer y después tengo mi tiempo con Dios” pero luego pensé como “¿le daré prioridad porque es más importante para mí hacer ejercicio antes que leer la palabra de Dios?” Entonces me confronté a mí misma y dije “No importa qué hora sea ni todo lo que tenga que hacer, voy a tener mi tiempo con Dios y después hago el resto”.

¿Cuál es el atributo de Dios que más admiras? 

Hay tantas cosas, pero en definitiva, su misericordia. Todavía no la logro comprender al 100% pero estudiando muchísimo el  libro de Romanos veo la justicia de Dios y lo que el pecado merece y cómo continuamente le fallamos, y que aún así, exista esta misericordia en Él ¡eso me vuela los sesos!, esto es algo que me hace enamorarme más de Dios, de su grande e inmerecido amor.

¿Qué te hubiera gustado saber antes de iniciar tu ministerio para no “embarrarla”?

El hecho de tener más filtro o la responsabilidad de dimensionar cuántas personas pueden ver lo que publicas y qué hacen con eso. Si eres un influencer, es importante recordar que estás en una posición en la que mucha gente está colocando su mirada en ti de alguna u otra forma. 

¿Alguna vez te imaginaste llegar a este punto? ¿Cómo te sientes viendo lo que has logrado?

Con honestidad no lo imaginé porque mi sueño desde niña era bailar, cantar y actuar, entonces desde los 15 años estaba en Youtube haciendo otro tipo de contenidos, pero nunca creció y en el momento en que llegó Dios dije: “no quiero nada donde tú no estés”. Así que eliminé ese canal y a las semanas abrí el canal que tengo el día de hoy; nunca pasó por mi mente ser famosa, simplemente quise crear contenido para hablar de la palabra de Dios y no dimensioné ni imaginé mayor cosa.

¿Qué le dirías a los jóvenes que sienten que sus inseguridades están determinando algunos sueños en su vida? ¿Cómo superarlo y salir de eso?

Las inseguridades han sido un tema constante en mi vida. Sin embargo, yo siento que mi lugar seguro es la cámara porque siento que en realidad nadie me ve, irónicamente. Creo que las inseguridades nacen de voltearnos a ver a nosotros, buscar que solo nosotros seamos suficientes y llenar ciertas expectativas, porque ponemos mucho énfasis en nosotros mismos, pero si logramos poner la mirada en Cristo, podríamos encontrar esa seguridad completa. 

¿Qué te ha hecho permanecer en las redes reafirmando verdades que son y serán más impopulares?

Cuando yo empecé nunca pensé que la gente pensaría algo malo de lo que hago porque si estoy hablando de Dios todo va a estar bien, pero oh sorpresa… ¡no! Busco recordarme constantemente por qué y para quién hago lo que hago. 

¿Has leído o escuchado de algún testimonio de las personas que te siguen en donde Dios haya obrado por medio de tu contenido?

Sí, ha habido bastantes. Recuerdo una vez en especifico que yo estaba en la Ciudad de México, recién había salido mi libro y fui a promocionarlo, estábamos en el meet and great, entonces la gente pasaba y la saludábamos, pero llegó una chica llorando de agradecimiento porque subí un video de un tema que me hacía sentir vulnerable. Ella me contaba que necesitaba escuchar esas palabras porque había estado luchando con algo muy fuerte en su vida. Esas cosas, así como algunos de los comentarios que suben, me demuestran que Dios tiene su toque perfecto detrás de cada cosa que publico y sé que sí vale la pena lo que hago porque impacta la vida de alguien.

¿Cuál es tu oración persistente?

Siempre le pido a Dios que me ayude a mantener el enfoque en Él, porque de fondo ¿de qué me serviría llegar a millones de seguidores y millones de vistas pero no estar hablando lo que Dios quiere que yo hable? Me da cierto terror llegar al final de mi vida y mostrarle a Dios lo que hice y que me diga “pero a esto no te mandé”.

“Creo que es algo que lo vas encontrando todos los días. Aunque sabemos que la meta es Cristo y que Él es nuestro enfoque, como humanos pasamos por diferentes etapas en nuestras vidas, vamos madurando y creciendo para darnos cuenta de las cosas que hemos creído mal o hemos estado haciendo de la manera incorrecta. Encontrar el camino es alinearnos y dirigirnos a Él”. Edyah Barragán acerca de su libro Encontrando el camino.

¿Si te regalaran un millón de dólares, qué harías?

Siempre doy el diezmo de la plata que gano. Pagaría una deuda que tengo de la universidad, les pagaría la casa a mis padres, le compraría un vuelo a mi hermano que está en Australia y donaría también a las misiones, a las personas que están llevando el evangelio al mundo arriesgando su vida y que necesitan recursos.