Jay Kalyl, diseñado para caminar con Dios

I  Por: JAIRO CURREA  I

“Tú no eres como ellos porque yo te diseñé para caminar conmigo”. Cuando escuchó esas palabras de parte de Dios, Carlos supo que debía volver al camino que sus padres le habían enseñado desde que nació, y del cual se había apartado. 

Carlos había nacido en cuna cristiana. Su padre, pastor, predicaba en todos los lugares a los que iba. Carlos siempre lo acompañaba y a la edad de nueve años, ya tomaba el micrófono para cantar mientras él oraba y ministraba. Pero un día decidió que quería hacer sus cosas y se apartó de la iglesia. Tenía tanto para hacer en su mente, que no se encontraba.

Lo único constante fue siempre el deseo de cantar, pero tenía claro que no iba a ser un cantante secular. Y fue entonces cuando a los 16 años Dios habló a su corazón. Supo que tenía que volver y darle forma a ese Don que le había sido entregado. Entendió que ese era el camino que Dios tenía para él.

.imagen1

Al comienzo compuso e hizo música para mostrarle a sus padres. Un día alguien lo escuchó y lo invitó a cantar en la iglesia. Confiesa que ese día, en un  servicio de jóvenes, cantó música urbana con temor. Quedó sorprendido al  ver que la gente reaccionaba positivamente y era ministrada. Ese día Dios le volvió a hablar. Le dijo: “esto es lo que diseñé para que tú camines conmigo”.

Tomó la decisión de grabar un disco. Fue en 2012 cuando salió al mercado su primera producción: “Un Viaje Sin Límite”. A partir de allí Carlos Ríos, nacido un 16 de enero de 1989, en Fajardo - Puerto Rico, vio surgir a Jay Kalyl, un exitoso cantante de música urbana cristiana que ya completa 14 producciones en su carrera musical.

¿Recuerdas cuándo Jesús empezó a influenciar tu vida?

Jay Kalyl: Yo puedo decir que tal vez fue influencia en mi vida desde muy niño porque llevo toda mi vida en la iglesia, desde que tengo tres años de edad. Pero no fue sino  hasta la edad de 16 años que yo entendí cuán grande era la influencia que hacía Jesús en mi vida. Es gracioso y curioso porque a los 16 años yo no quería ir a la iglesia, no hacer nada cristiano, hacer otras cosas y ahí fue donde yo entendí: necesito a Jesús. Fue cuando tuve mi encuentro con un Dios verdadero y pude conocerlo en una experiencia personal que nunca en mi vida me había pasado.

¿Cuál es el atributo que más admiras de Dios y de qué manera lo has experimentado en tu vida?

JK: Yo diría que no ve ni mis imperfecciones ni las de ninguno de nosotros, Él sabe que somos imperfectos y no es porque nos creó mal, sino porque nuestra humanidad nos ha llevado a eso. Desde el principio eso ocurrió con Adán y Eva, decidieron el camino incorrecto en vez de escuchar la voz de Dios. Yo creo que eso nos persigue hasta el día de hoy y aun así, Dios por encima de eso nos ama y nos perdona.

¿Cuál es la transformación más impresionante que Dios ha hecho en tu carácter?

JK: Puedo decir que, aparte de la barba, ser responsable y amoroso en mi casa con mi familia. Yo me casé a temprana edad. Con mi esposa llevamos 14 años juntos y al principio muchas áreas del matrimonio, de mi familia y de mi esposa las descuidé y no las tomaba como importantes. Dios me ayudó utilizando a mi esposa para no solo arreglar, sino construir algo que no existía. Él me ha ido moldeando y hemos aprendido, junto a ella, a construir una buena familia.

“no encajas en este mundo porque no te diseñé para caminar así, te diseñe para caminar conmigo”.

¿Recuerdas alguna forma extraña o inesperada en la que Dios te haya hablado?

JK: La que más me sorprende y que significa mucho para mí fue a la edad de los 16 años, cuando yo quería hacer otras cosas y alejarme de Dios. Fue ahí donde sentí que Dios dijo: “estás en mí y no te vas a escapar”. En ese momento mi papá escuchaba una canción del pastor René González llamada “después de la caída”.

Recuerdo que cuando escuchaba esa canción venía a mi mente un pensamiento que decía “no encajas en este mundo porque no te diseñé para caminar así, te diseñe para caminar conmigo”. La misma Biblia dice que estamos en este mundo, pero no somos de aquí, nuestro lugar está en el cielo.

Cuando lo entendí caí de rodillas comencé a llorar y le dije a Dios  “por qué estoy hablando contigo si yo decidí alejarme de ti” y se me repetían las palabras que había escuchado antes. Eso marcó mi vida hasta el día de hoy. Al pasar de los años Dios me lo recuerda cada vez que yo me desanimo.

¿Hay algún versículo bíblico que atesores y que sea muy especial para ti?

JK: Siempre digo que es el que dice “alzaré mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra”. Desde niño lo he guardado. Cada vez que viene una situación difícil a mi vida, o la vida de mi familia, de mi esposa, recuerdo ese texto y renueva mi fuerza.

 Yo perdí la fe, perdí la esperanza y el doctor me decía: "él está mal, quizás no va a llegar a los dos años de edad"

En una ocasión atravesamos una situación con mi segundo hijo, que a sus siete meses de nacido le hicieron un trasplante de hígado. Yo perdí la fe, perdí la esperanza y el doctor me decía: “él está mal, quizás no va a llegar a los dos años de edad”. Pero yo me acordaba de ese versículo, a pesar de que yo estaba molesto y a pesar de que mi oración con Dios era como exigiéndole, recordaba ese texto y el texto reforzaba y alimentaba mi fe. Dios hizo la obra. Mi hijo está sano, tiene ocho años de edad y es un milagro vivo. Yo sé que pronto va a estar contando su testimonio.

¿Te identificas con algún personaje Bíblico?

JK: Con Pedro porque soy muy impulsivo y después digo “espérate qué fue lo que hice”. Pero le pido a Dios que me controle.